Ranking cinematográfico – Agosto 2017

¡Un año de rankings! Y para celebrar… no hice nada especial. Este es simplemente otro ranking cortito. Este mes vi The Leftovers de principio a fin (que sin duda estará en mi recuento de lo mejor del año, déjenme decirles), por eso vi pocas películas. El próximo mes espero ya ponerme las pilas otra vez en cuestión de cine. Por lo pronto, contamos solo con ocho cintas. Nuevo record de pocas películas, pero hay cosas interesantes, así que está bueno. Según yo, pues. A lo mejor ni está bueno. A lo mejor ni vale la pena. A lo mejor solo pierdes tu tiempo. Enjoy.

8. Death Note, de Adam Wingard (2017)

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“You’re the one who flew into the sun,
I’m just here to make sure you burn!”

No he visto el ánime ni he leído el manga. Dicho eso, Death Note me pareció totalmente inofensiva. No me animaría a decir que es “buena”, pero sí más que aceptable. Al menos no es la basura monumental y espantosa que todo mundo profesa que es incluso si no se le compara con su fuente. Tiene un gran problema: un ritmo malísimo. Y no por lenta, sino todo lo contrario. Se nota que el contenido original es mucho más largo, pues aquí van con mucha prisa. La mayoría de las escenas no duran más de 10 segundos, no se le deja respirar a nada. También tiene una dirección de actores muy extraña, lo cual la hace ver mucho peor de lo que realmente es. ¿Pero me entretuvo? Seh. Me dieron ganas de ver el ánime, por lo menos.

7. Valerian and the City of a Thousand Planets, de Luc Besson (2017)

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“Rules are rules and this is a place
where we make love, not war.”

Antes de que la critique, quiero decir que sí vale la pena. Más o menos toda la primera mitad es muy entretenida. Tiene ideas padrísimas y más originalidad en una escena que todas las películas del año juntas. Cara Delevingne lo hace muy bien, de hecho su personaje e interpretación son las mejores de toda la cinta, lo cual no pensé que podía ser posible en esta vida. Y los primeros cinco minutos son gloria pura. Pero va la crítica: la película se empieza a sabotear a sí misma a partir de la segunda mitad. Toda esa frescura se va desvaneciendo, se le da más tiempo en pantalla a humanos aburridos en una sala de control en lugar de al universo tan fantástico que Besson creó, y se vuelve aburridona, sosa y muuuy explícita en su mensaje. El final en el que te explican todo con manzanitas es terrible. Pero esa primera mitad es de lo mejor que he visto este año, en serio.

6. Atomic Blonde, de David Leitch (2017)

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“You can’t un-fuck what’s been fucked.”

Hey, nada mal. Tiene demasiadas piezas en movimiento en su trama, lo cual la termina perjudicando. Innecesariamente revuelta para los giros tan obvios que tiene. La historia falla, pero si entiendes eso y entras sabiendo en qué fijarte, te la vas a pasar bien. Fíjate en la preciosa cinematografía, con un gran uso de iluminación y color. Fíjate en el gran soundtrack, que no deja de ser una buena selección aunque siempre lo usen igual (empieza bajito como sonido indirecto y cuando empieza la acción le suben el volumen como sonido directo. Siempre. Sí, llega a cansar). Fíjate en el plano secuencia de las escaleras, que vale por sí solo el boleto de entrada y es probablemente el nuevo exponente en su tipo. Fíjate en el trabajazo de Charlize Theron. Si haces eso, te espera un buen rato.

5. Dunkirk, de Christopher Nolan (2017)

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“—You can practically see it from here.
—What?
—Home.”

No tengo mucho que decir más allá de lo que escribí aquí. En resumen, en cuestión audiovisual se come a todo lo que le pongas enfrente, lo demás no conectó conmigo. Aburrida a veces, algo repetitiva, sin mucho peso emocional y de las mejores experiencias que puedes tener en una sala de cine IMAX. Yo sé, a mí también me cuesta trabajo procesar esa contradicción.

4. Rise of the Planet of the Apes, de Rupert Wyatt (2011)

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“NO!”

Como que esta película no debería ser lo buena que es. Una precuela innecesaria que se va ganando tu respeto con puras buenas ideas y capacidad de transmitirlas. El clímax de acción se me queda atrás en comparación con los de sus secuelas, pero el emocional es potentísimo. Nunca un “no” me había inyectado tanta adrenalina. Momento inolvidable para los libros de historia del blockbuster moderno. Aun así, creo que respeto más a sus secuelas por irse a lo grande y aun así cuidar tanto esa intimidad que surgió en la primera. No tengo mucho que alegarle a Rise, pero tengo más que alabarle a sus hermanas. Tal vez. Ay, es que con esta trilogía ya ni sé.

3. War for the Planet of the Apes, de Matt Reeves (2017)

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“I did not start this war. But I will finish it.”

No es perfecta: todo lo del escape sí llega a volverse pesado. Pero no tuve problemas con el personaje comic relief, por ejemplo. Woody Harrelson hace un papelón y Andy Serkis está desatado. Es un final perfecto a la trilogía, sencillamente. Una trama muy personal, con consecuencias que venimos cargando desde la primera película. No ignoran nada del crecimiento que han tenido los personajes. Todo cuenta. Es que así se hace una trilogía, caray. La acción también es fenomenal; no sé si a la altura de Dawn, pero it’s up there. Perfecta en cuestión temática si seguimos el hilo de las dos anteriores. Lo hicieron muy bien.

2. Dawn of the Planet of the Apes, de Matt Reeves (2014)

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“—Apes not kill apes.
—You are no ape.”

Uno de mis comentarios favoritos de Max Landis fue uno referente a Return of the Jedi. Me hizo ver que su clímax es muy bueno porque Luke está en una situación en la que pierde ya sea matando o no a Darth Vader y Palpatine, lo cual es interesantísimo y trae mucho drama inherente. Dawn of the Planet of the Apes hace lo mismo, pero sin recurrir a una filosofía ajena al personaje, como lo es “ser un Jedi” en el caso de Luke. Caesar tiene sus principios muy establecidos desde el principio y el conflicto de la película es ver si los romperá por el bien de todos (matando a Koba). Es algo muy complejo y, curiosamente, muy humano. Dawn también explora los tonos de grises en ambos bandos de un enfrentamiento y cómo esa ambigüedad moral puede provocar una guerra, sin dejar de darnos un plano secuencia de un simio robando un tanque y usándolo para apoyar a sus compañeros que van disparando a caballo. ¿Alguien me explica cómo es posible que esta trilogía sea tan buena?

1. Baby Driver, de Edgar Wright (2017)

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Mi película favorita de lo que va del año. Es sencillamente divertidísima. El romance no me había molestado hasta que dan un saltote en el que ya se aman y es como “dude, pérate”, pero de ahí en fuera no tengo ningún problema. Las películas de Edgar Wright siempre tienen cierto ritmo en su edición, pero nada el nivel de Baby DriverPocas películas utilizan tan bien su banda sonora. Es su base más sólida, lo que rige toda la edición y, por lo tanto, el ritmo de la película. ¡Es casi un musical, en ese sentido! Todos los actores hacen un gran trabajo, también. De las mejores escenas de persecuciones. Es como si Wright hubiera dirigido esa primera escena de Drive pero metiéndole su maravilloso estilo y con duración de dos horas. Una joya.

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