Ranking cinematográfico – Julio 2017

El ranking de la resaca, le digo yo a este. Después de las 20 películas del ranking pasado, este mes viene muy ligerito, no solo por la cruda, sino también porque se me atravesaron dos semanas de vacaciones. Pobre de mí. Así que este ranking básicamente comprende solo de las dos primeras semanas de julio, y mira, considerando eso, nueve películas ya no está tan mal. Dunkirk y War for the Planet of the Apes se las debo para el próximo mes. Fail.

9. Despicable Me 3, de Pierre Coffin y Kyle Balda (2017)

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“Face it, Gru. Villainy is in your blood!”

Es divertida, pero me da coraje su mediocridad. Porque no es terrible, sin embargo tiene el potencial de ser mucho mejor. Vaya, tienes en tu película una relación fraternal manchada por ausencias paternales, podrían irse a tope por ahí y explotarlo en un final emocional. Gru tiene tantas relaciones en las que podrían profundizar, que podrían poner en juego, cuestionarlas, romperlas, para darle un arco complicado y personal. ¡Pixar lo hace hasta en sus peores películas! (Excepto Cars 2. Fuck Cars 2). ¡El potencial está ahí! Pero no, supongo que una cinta con mil historias paralelas subdesarrolladas y un final sin peso emocional con bolas de chicle gigantes y minions por doquier vende más. Qué pena.

8. Fatal Attraction, de Adrian Lyne (1987)

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“You play fair with me, I’ll play fair with you.”

¿Hay una mejor película para ver después de hacer un especial de películas románticas? LOL. Nunca la había visto, aunque obvio conocía su reputación. Y pues sí, es “Miedos heterosexuales masculinos: The Movie”. Honestamente, creo que Glenn Close lo hace tan bien que la película pierde cierta inercia cuando las amenazas comienzan a ser implícitas, es decir, cuando ella deja de salir y solo vemos las consecuencias de sus actos. Entiendo lo que tratan de hacer, utilizar nuestra imaginación para aumentar el terror, pero Glenn Close lo hace tan bien que no es necesario y hasta perjudica a la cinta un poco.

7. The Sixth Sense, de M. Night Shyamalan (1999)

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“I see dead people.”

No la había visto porque El Internet® ya me la había spoileado. Creo que mi película favorita de Shyamalan sigue siendo Unbreakable, pero The Sixth Sense también es un peliculón. El giro en la trama es famoso con razón, no solo es impresionante sino que está increíblemente bien establecido a lo largo de toda la cinta. Verla ya sabiendo el final sigue siendo satisfactorio porque te das cuenta de todas las pistas que logran dar sin que el espectador las detecte. Plus, Haley Joel Osment es excelente. Si acaso le reprocharía que he pensado poco en ella más allá de ese twist.

6. Split, de M. Night Shyamalan (2016)

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“Let us show them what we can do.
Let us show them how powerful we can be.”

Me fascina el giro de esta película, tanto que cuando comienza esa escena el corazón se me quiere salir del pecho. Maldito Shyamalan, cómo demonios lo lograste. A diferencia de The Sixth Sense, donde poco más me llama además de su twist, aquí sí me quedo con más. Es una muy buena película de suspenso, sí, pero con un gran trabajo de caracterización (y única por tener más de un buen personaje por actor, je) y temáticas un poco más profundas que fueron implementadas de forma muy inteligente para que se integraran bien. Es un ejercicio mental de Shyamalan muy entretenido de desenredar, incluso cuando ya lo has hecho antes.

5. Spider-Man: Homecoming, de Jon Watts (2017)

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“If you’re nothing without the suit, then you shouldn’t have it.”

Toda nueva película de Spider-Man es un suceso para mí. Es un personaje al que le tengo mucho cariño desde que era niño. Homecoming viene de las manos de Marvel Studios, que clava personajes a diestra y siniestra. Y sí, en cuestión de comprensión del personaje, Homecoming es la mejor de todas. ESTE es Spider-Man. ESTE es Peter Parker. El casting de Tom Holland es perfecto nivel Christopher Reeve como Superman. El villano está poco desarrollado al principio, pero es totalmente a propósito. La razón detrás me parece un giro fantástico y un recurso inteligentísimo para profundizar en sus motivaciones. Michael Keaton impone con pura presencia y tiene una escena (la de la plática del carro) que te lo vende en todos los sentidos; esa escena es excelente desde actuación hasta guion.

El único problema grande que le encuentro a Homecoming es el romance. Lo construyen bien, pero su conclusión es poco satisfactoria. Dan un twist al final que no solo no me encanta que solo nos lo revelen a nosotros y no a Peter, sino que se me hace muy forzado y de sobra ya de por sí. De ahí en fuera, es la representación más cuidada de Spidey en la pantalla grande. El rollo de preparatoria tipo John Hughes es buenísimo, las conexiones al MCU funcionan muy bien porque no abusan de ellas, la comedia es excelente, y la trama es pequeña en escala y muy personal, justo como debe ser cuando se trata de Spider-Man. Solo hace falta ver cómo envejece, para ver si merece estar más arriba en esta lista.

4. Spider-Man, de Sam Raimi (2002)

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“Remember, with great power comes great responsibility.”

Cuando vi esta película por primera vez, aproximadamente a los cinco años de edad, mi mundo explotó. Respiraba plástico de color azul y rojo. Escuchaba el tema de Danny Elfman y daba backflips. Spider-Man fue mi Star Wars. Fue LA película de mi infancia. 15 años después, el cariño que le tengo sigue estando bien fundamentado. La primera mitad de esta película es perfecta. Punto. Es una historia de origen exquisita en todos los sentidos. Raimi no hace una versión fiel al 100%, pero entiende perfecto la esencia del personaje y cuenta su historia con una personalidad fresca, imaginativa y llena de recursos. Pero la segunda mitad tiene principalmente dos problemas: 1. Se le quita el enfoque a Peter para dárselo a Spidey, lo cual es entendible pero no óptimo, deberían estar de la mano, y 2. Mary Jane se convierte en la damisela en apuros una y otra y otra vez, hasta el punto en el que se vuelve ridículo y rompe la buena construcción que se le dio al principio. Aun con eso, Spider-Man no solo abrió mar en el género, sino que sigue siendo uno de sus mejores exponentes y una favorita mía que siempre amaré.

3. Logan Noir, de James Mangold (2017)

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“So… this is what it feels like.”

Me retracto completamente de lo que dije del problema de filosofía sobre su uso de violencia. Todo está bien justificado. No hay tal problema. La violencia es parte de ese nihilismo del que los personajes quieren y logran escapar al final (cada uno a su manera, sniff sniff). Entonces, quitando eso, solo queda de problema unas cuantas escenas de exposición algo floja. Lo demás me parece perfecto. Y la versión Noir es preciosa. No es un gimmick solamente, no es solo “ulalá, estoy viendo Logan en blanco y negro, qué sofisticado soy”, sino que sirve para apreciar mejor el contraste, que es en mi opinión lo más bonito de la cinematografía de Mathieson. Sí se queda junto a las grandes del género, sin duda alguna.

2. A Monster Calls, de J. A. Bayona (2016)

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“Stories are wild animals… if you let them loose,
who knows what havoc they may wreak.”

Esta película es muy sencilla, lo cual no es algo malo per se, pero aquí eso termina siendo su único detrimento. No hablo de la cuestión visual, donde la cinematografía de Óscar Faura deja poco que desear y los segmentos de animación quitan el aliento, sino más bien de su estructura. Los tres actos están súper delineados, la necesidad del personaje y su revelación moral son exageradamente explícitas, etc. La cinta no quiere que nadie se pierda su mensaje, así que lo dice muchas veces, lo repite para que no te quede de otra más que sentir lo que quiere que sientas. ¿Es efectiva? Vaya que sí, hubo lágrimas y todo. ¿Su mensaje vale la pena? Muchísimo. Por eso está en segundo lugar, que quede claro, pero sí, un poco de sutileza le habría caído mejor. Aun así, el corazón y las ganas de contar algo que vale la pena están ahí.

1. Spider-Man 2, de Sam Raimi (2004)

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“I believe there’s a hero in all of us, that keeps us
honest, gives us strength, makes us noble,
and finally allows us to die with pride.”

De los problemas que comenté que tiene Spider-Man, a la 2 solo le sigue costando trabajo manejar el personaje de Mary Jane, que sigue siendo poco más de un recurso para crear tensión de si Peter la rescatará o no. Todo lo demás es un ejercicio increíble de malabarismo de diferentes géneros (tiene hasta una escena de terror ahí metida), subtramas personales de Peter y filosofía del personaje. Todo embona a la perfección. Homecoming es la más fiel, pero esta sigue siendo la que mejor comprende lo que representa Spider-Man. Lo de la responsabilidad tiene repercusiones en el villano, y el peso y consecuencias de ser Spidey para Peter es el motor de la cinta. Tiene, además, probablemente la mejor escena de acción en la historia del género (you know), no solo impresionante en concepto y ejecución, sino con mucho que decir sobre, de nuevo, lo que representa Spider-Man. Toda la película termina convirtiéndose en una abstracción perfecta del personaje, una esencia transmitida por un autor, así como lo hizo antes Richard Donner con Superman.

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