Ranking cinematográfico – Marzo 2017

No vi casi nada este mes. Jugué un montón de Zelda. No puedo meterle 50 horas a un juego, ver muchas películas y estudiar una carrera al mismo tiempo (50 horas y apenas segundo dungeon, cabe aclarar). Entonces solo vi siete películas y dos de ellas son Beauty and the Beast. LOL.

7. Kong: Skull Island, de Jordan Vogt-Roberts (2017)

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“You don’t go into someone’s house
and start dropping bombs unless
you’re picking a fight.”

Una combinación curiosa: guion flojísimo + dirección llena de personalidad y buenas ideas. Porque sí, los personajes son HORRIBLES. Todos son más planos que una hoja de papel. Terribles, inaceptables. ¿Pero lo demás? Muy bien, honestamente. Tiene secuencias increíbles, imágenes muy bien construidas, una personalidad llena de influencias geniales y acción muy bien hecha. A pesar de sus problemas, me la pasé bien. Plus: fui a la premiere y conocí a Vogt-Roberts. Gran barba.

6. The LEGO Batman Movie, de Chris McKay (2017)

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“If you call me Batgirl, can I call you Batboy?”

Debo reconocer que sí me cansó. Al principio todos los momentos emocionales son interrumpidos por un chiste. No para de intentar hacerte reír, y aunque lo logra muchas veces, ya me había enfadado un poco. Hay chistes que son interrumpidos por otros chistes, for god’s sake. Pero cuando por fin baja el ritmo, cuando por fin se deja respirar a la trama, sale un gran estudio de lo que hace a Batman, probablemente mejor que cualquier otra cinta del murciélago. Cuando por fin pararon por un maldito momento, vi lo bien construida que está.

5. Beauty and the Beast, de Bill Condon (2017)

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“I am NOT a beast!”

En general, me gustó. Tiene un par de agregados que me agradan: la profundidad que le dan a LeFou, aunque poca, es bienvenida; un par de cambios de orden que tienen sentido y poco más. El cast también me parece fenomenal, sobre todo Luke Evans. Pero a ver, todo lo demás, absolutamente todo, es mejor en la original. Las canciones agregadas me parecen súper intrascendentes (a excepción tal vez de “Evermore”, aunque joda el ritmo del segundo acto), las plot lines del pasado de Bella y de la Bestia no van a ningún lado y hay otros cambios pequeños que me molestan. ¿”Be Our Guest”? Aquí no me funciona. ¿EL baile? Ay no. No pasa del encanto inherente de ver a estos personajes interpretados por actores famosos. Bonita, muy bien casteada y actuada; nada más.

4. Locke, de Steven Knight (2013)

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“You make one mistake, Donal, one little
fucking mistake, and the whole world
comes crashing down around you.”

Qué experimento tan interesante. Locke es la prueba de que un buen ritmo no depende de escenas de acción, una edición acelerada o un soundtrack épico, ni siquiera muchas locaciones. Aquí tienes UN personaje en pantalla, UNA locación, y te tiene durante hora y media. Deberían ponerla en las escuelas para dar a entender lo importante que es el guion, la actuación y la edición; pues con esas tres cosas arman una cinta mejor que otras con mil recursos más.

3. Trainspotting, de Danny Boyle (1996)

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“I chose not to choose life. I chose somethin’ else.
And the reasons? There are no reasons.
Who needs reasons when you’ve got heroin?”

Es difícil que una película tan estilizada no se vuelva anticuada. Trainspotting es Style: The Movie y ha envejecido de maravilla. Danny Boyle le mete una fuerza gigante a cada escena, usa recursos que siguen volando cabezas, juega con tonos totalmente dispares y sale bien librado. Es una cinta donde se nota que si un elemento falla todo se derrumba, pero no solo no cae, sino que además hace lo que se le pega la gana. Qué confianza de Boyle.

2. Logan, de James Mangold (2017)

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“—I have nightmares. People hurt me.
—I have nightmares too. I hurt people.”

Está muy lejos de ser perfecta. Problemillas de exposición, construcción algo deficiente del villano y un problema choncho de filosofía. Sí. Pero fuck it. Miénteme a la cara, Logan. Elijo creerte por todo lo demás.

Por ser una película clasificación R que no se queda en el “jiji, sangre”, sino que trata temas maduros, y utiliza la violencia y el lenguaje en servicio de la construcción de la atmósfera. Por darle a Logan un gran arco, necesario en una historia suya, bien trabajado, con sus contrastes cuando interactúa con otros personajes, y un cambio y una revelación moral evidente (y no, no es el tema de la violencia que se menciona en el link anterior). Por tener un último plano enorme (pero en serio 🐶). Por Hugh Jackman y Patrick Stewart. Está bien, lo compro.

1. Beauty and the Beast, de Gary Trousdale y Kirk Wise (1991)

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“Here’s where she meets Prince Charming, but she
won’t discover that it’s him ’til chapter three!”

No tiene ni medio segundo de relleno. Va de escena legendaria a escena inolvidable sin parar ni a tomar aire. Todas y cada una de sus canciones son fenomenales (“Be Our Guest” es un agasajo en todo sentido). Está creada con un romanticismo tan elegante que le crees todo. Es una cinta de detalles: el movimiento súper histriónico de los personajes, más cercano al teatro que al cine; una animación que permitió dotar de una personalidad enorme a la Bestia; la cinematografía llena de matices escondidos, de movimientos de cámara llenos de significado (se ve clarísimo en EL baile, por ejemplo). Tiene lo que le falta a su contraparte live-action: propósito. Todo tiene un sentido, todo se nota calculadísimo; cada encuadre y cada corte. Esta película no desapareció; dejemos de buscarla en versiones actualizadas.

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